Mi?rcoles, 20 de noviembre del 2019

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Hombre atrapado en incendio de Lince: "Era insoportable, los pulmones no me daban"

Canal N

El trabajador que agitó un trapo desde la ventana de un baño para que lo salven narró su experiencia y agradeció a los bomberos y a su padre, que falleció hace una semana

"Tengo a mi padre que falleció hace una semana. Creo que gracias a él estoy aquí. He vuelto a vivir", dice Hugo Zulen. Arrastra las palabras, jadea. Aún no sale del shock que le produjo haberse visto tan cerca a la muerte.

Él fue el hombre que, desde el baño del piso octavo de un edificio, agitó un trapo ennegrecido por el intenso humo que emanaba de los dos pisos inferiores en el incendio que consumió un predio la mañana de este jueves en la cuadra 4 de la avenida Pardo de Zela, en Lince.

"De un momento a otro se nubló todo. Estábamos haciendo un trabajo. Carpintería. Estábamos colocando un mueble. Todo fue rápido, nos quedamos atrapados en el baño y yo era el que estaba agitando la toalla", relata Zulen mientras tose. La cantidad de humo tóxico que inhaló no le permite sostener por mucho tiempo la voz.

Llegó por la mañana junto a otro amigo que también quedó sumamente afectado. Incluso más que él: ni siquiera podía hablar. Los médicos del SAMU les dieron atención y los estabilizaron. 

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Zulen agradeció a Dios, a su padre que murió hace pocos días ("es un ángel que me cuida", dijo de él) y sobre todo a los bomberos. Sin la llegada oportuna y un trabajo preciso no hubiese podido salir con vida. Cada segundo perdido contaba.

"Se merecen un aplauso los bomberos y la gente que nos ha ayudado. Había tanto humo…no sé qué hicieron, magia, que lograron apagarlo tan rápido. Sino hubiera sido imposible salir. Gracias a Dios hemos salido con vida", contó el hombre.

El humo tóxico ingresaba con vehemencia a todos los ambientes del departamento, por lo que ambos se guarecieron en el baño. Mojaron, con el agua de caño del lavabo, una toalla por la que respiraban cada cuantos segundos.

Esto les permitió no desvanecerse y no perder el conocimiento. Hasta que los bomberos llegaron y pudieron bajarlos en camillas. Una nueva oportunidad les había llegado.

"Me salvé de una…he vuelto a vivir, he vuelto a nacer", esbozó, todavía nervioso, el carpintero.