Candidatas apelan a regalos y disfraces para captar votos
Una investigación de Cuarto Poder muestra cómo aspirantes al Congreso utilizan personajes de ficción, helados gratis y subculturas como la 'Otaku' para destacar entre los más de 1200 candidatos que compiten en Lima
La carrera electoral hacia el Congreso ha ingresado en una fase donde el espectáculo parece imponerse sobre el debate ideológico. Una reciente crónica de Cuarto Poder revela que, ante la masiva oferta de postulantes, diversas candidatas han optado por estrategias disruptivas que incluyen el uso de disfraces, la entrega de productos y la apelación a sentimientos de identidad grupal para asegurar un voto en las próximas elecciones.
En Lima Metropolitana, donde 1225 candidatos compiten por apenas 35 escaños para la Cámara de Diputados, la visibilidad se ha vuelto el activo más valioso. Desde candidatas que se sumergen en piscinas hasta aquellas que recorren balnearios como heladeras, la campaña refleja lo que especialistas en psicología social califican como una "cultura del chongo", donde el personaje prima sobre el plan de gobierno.
¿Qué personajes y tácticas lideran la campaña "todo por un voto"?
Entre los casos más llamativos destaca el de Lía Valderrama, candidata a diputada, quien realiza su campaña disfrazada de la 'Chilindrina'. Bajo el lema "¡Fíjate, fíjate, fíjate!", Valderrama recorre mercados de Puente Piedra con megáfono en mano. Según la postulante, la elección del personaje nació como una respuesta a los ataques en redes sociales, decidiendo adoptar la imagen para "sacarle la vuelta" a las críticas y conectar con los comerciantes.
Por otro lado, la abogada Rachell Coronado ha centrado su estrategia en el reparto de helados bajo la premisa de "un chupete por un voto". Recorriendo las playas de La Libertad en un carrito de helados, Coronado busca posicionar propuestas sobre beneficios penitenciarios. Según cifras del INPE, en 2025 fueron liberados más de 26,000 presos, situación que la candidata propone revertir eliminando beneficios para reincidentes.
Finalmente, la representación de sectores específicos aparece con Narda Álvarez, autodenominada la "abogada de los Otakus". Álvarez enfoca su campaña en la comunidad cosplayer de Lince, ofreciendo ser una voz en el Parlamento para este sector joven. Aunque sus detractores cuestionan si se trata de un aprovechamiento de la subcultura, la candidata asegura que el apoyo de los jóvenes disfrazados es voluntario y gratuito.
¿Qué impacto tiene la presencia de candidatos invitados y longevos?
El informe de Cuarto Poder también pone el foco en Aquelina Soria Bartolo, quien a sus 87 años es la candidata a diputada más longeva del proceso. Fundadora de comedores populares en Comas, Soria fue invitada por el partido de José Luna. A pesar de padecer artrosis crónica, la candidata defiende su postulación recordando su pasada labor como regidora, donde asegura haber distribuido su sueldo entre los distritos más necesitados.
Para el psicólogo social Jorge Yamamoto, estas candidaturas responden a un vacío de liderazgo donde el elector se identifica con lo primero que "toque su corazón". Según el especialista, el uso de disfraces o la apelación a la emotividad refleja una falta de planes concretos, permitiendo que personajes de ficción o figuras mediáticas llamen la atención y obtengan publicidad gratuita en un sistema electoral fragmentado.
Sin embargo, detrás de algunos disfraces se esconden agendas políticas complejas. En el caso de la candidata Valderrama, su plataforma incluye la revisión de juicios de figuras como Walter Aduviri, Gregorio Santos y Betssy Chávez, a quienes califica de "presos políticos". Esto evidencia que, mientras el electorado se distrae con el disfraz, las propuestas de fondo buscan impactar directamente en el sistema judicial y la administración pública.