Exdirector del Registro de Organizaciones Políticas del JNE: Plazo para resultados es desproporcionado
Sobre el recuento de votos, Fernando Rodríguez dijo que esta medida tiene como objetivo principal conservar la votación obtenida en mesas con actas observadas y evitar que estos resultados se pierdan
Fernando Rodríguez, exdirector del Registro de Organizaciones Políticas del JNE, cuestionó el tiempo estimado para la resolución de las actas observadas.
En entrevista con Canal N, indicó que el plazo proyectado hasta mediados de mayo resulta “absolutamente desproporcionado”, considerando que las elecciones se realizaron el 12 de abril.
“Tengamos en cuenta que las elecciones fueron el 12 de abril y el jurado está indicando que tendremos los resultados en la quincena de mayo, es decir, más de un mes después. Es absolutamente inaceptable esto", sostuvo.
Según precisó, las propias normas del JNE establecen plazos más cortos para convocar audiencias y resolver apelaciones, por lo que el proceso no debería extenderse por más de un mes. “Esto afecta la equidad entre candidatos y genera incertidumbre en el proceso electoral”, señaló.
El especialista también comparó la situación peruana con otros países de la región, donde los resultados se conocen en pocos días. “Estamos quedando rezagados y generando una percepción de ineficiencia que impacta en la confianza ciudadana”, afirmó.
Recuento de votos busca validar actas observadas
Según explicó Fernando Rodríguez, esta medida tiene como objetivo principal conservar la votación obtenida en mesas con actas observadas y evitar que estos resultados se pierdan.
El mecanismo es impulsado por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y consiste en el deslacrado de las cédulas de votación para proceder con el conteo manual, voto por voto, en audiencias públicas. Este procedimiento se aplica en casos específicos, como actas sin firmas, con datos ilegibles o con inconsistencias numéricas.
Rodríguez detalló que uno de los principales supuestos para activar el recuento son los errores aritméticos. Por ejemplo, cuando el total de votos supera el número de electores de una mesa o cuando la suma de votos de los partidos no coincide con el total de ciudadanos que sufragaron.
También se consideran inconsistencias en el voto preferencial, cuando los resultados exceden los límites permitidos. El exfuncionario destacó que este proceso debe cumplir estrictamente con una serie de garantías para su validez.
Entre ellas, la participación obligatoria de los personeros de los partidos políticos y la presencia del Ministerio Público. “Sin estas condiciones, la audiencia podría incurrir en vicios de nulidad”, advirtió.
Asimismo, explicó que el procedimiento incluye la lectura en voz alta de cada voto, lo que implica revisar entre 200 y 300 cédulas por mesa, dependiendo del número de electores. Este proceso, aunque minucioso, busca dotar de transparencia y legitimidad a los resultados finales.
Complejidad del sistema electoral
Rodríguez atribuyó parte de los problemas a decisiones estructurales del propio sistema electoral, como la implementación de una cédula única compleja y la introducción de nuevas modalidades de votación sin suficiente preparación.
Además, advirtió que la falta de coordinación entre la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y el JNE ha contribuido a incrementar la incertidumbre. “Se está generando un escenario de confrontación institucional que no ayuda a la transparencia del proceso”, indicó.
Finalmente, el especialista alertó que la acumulación de errores y retrasos está afectando la credibilidad del sistema democrático. “La democracia se debilita cuando los organismos electorales no actúan con claridad y eficiencia”, concluyó.