Elon Musk perdió el juicio contra OpenAI
El magnate tecnológico Elon Musk sufrió un duro revés legal en su intento por reestructurar el modelo corporativo de la Inteligencia Artificial. Un jurado de un tribunal federal de Oakland, California, desestimó la demanda que el dueño de Tesla había interpuesto contra OpenAI y sus fundadores, al determinar de manera unánime que el recurso legal fue presentado fuera de los plazos establecidos por la ley estadounidense.
La decisión del jurado, que evaluó el caso durante tres semanas de intensas audiencias, fue ratificada y confirmada de inmediato por la jueza federal Yvonne González Rogers.
La magistrada ya había adelantado que el veredicto respecto a la prescripción del caso guiaría la conclusión definitiva del proceso, cerrando así uno de los capítulos judiciales más mediáticos de Silicon Valley.
Un salvavidas financiero de 850,000 millones
El fallo de la corte de California representa un alivio estratégico vital para OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman. De haber prosperado la denuncia de Elon Musk, la compañía creadora de ChatGPT corría el riesgo de ser obligada judicialmente a operar nuevamente bajo el estricto formato de organización sin fines de lucro.
Dicha penalización habría congelado su valor actual —estimado en unos 850,000 millones de dólares—, echando por tierra los agresivos planes de salida a bolsa de la firma y pulverizando las inversiones multimillonarias de corporaciones globales como Microsoft, Amazon y SoftBank, que financian la carrera por el dominio de la IA comercial.
"Ni de lejos las personas que trabajan para él pueden respaldar su versión", argumentó durante los alegatos finales la abogada defensora de OpenAI, Sarah Eddy, quien utilizó conversaciones de Shivon Zilis, socia comercial de Musk, para desbaratar los argumentos del demandante.
Despejan acusaciones de traición fundacional
La controversia legal se originó cuando Elon Musk, considerado la persona más rica del planeta, acusó formalmente a Sam Altman, Greg Brockman y a la Fundación OpenAI de haber desviado una donación inicial de 38 millones de soles que él aportó en los inicios de la start-up.
Según el multimillonario, los directivos utilizaron ese capital semilla para enriquecerse de forma privada, traicionando la promesa original de mantener el código abierto y desarrollar tecnología segura en estricto beneficio de la humanidad.
Por su parte, la defensa de OpenAI demostró ante el tribunal que Musk inició esta ofensiva legal por puros intereses comerciales, luego de fundar su propia firma competidora, xAI (absorbida por SpaceX), tras abandonar la junta directiva de OpenAI en 2018.
Aunque el juicio expuso graves cuestionamientos sobre la cultura laboral interna de la tecnológica y la integridad de Altman, la resolución final se limitó a la caducidad del derecho de reclamo del magnate, dejándolo con las manos vacías.
Un tribunal federal de California desestimó la demanda de Elon Musk contra OpenAI por haber sido presentada fuera de plazo. Musk acusaba a Sam Altman y Greg Brockman de traicionar la misión sin fines de lucro de la empresa y de apropiarse indebidamente de una donación de 38 millones de dólares para generar un gigante comercial. El veredicto del jurado fue respaldado por la jueza Yvonne González Rogers, permitiendo que OpenAI mantenga sus operaciones comerciales valoradas en 850,000 millones de dólares y proteja las masivas inversiones de Microsoft y SoftBank ante una eventual salida a bolsa.