Trayectoria y captura de Cilia Flores en Venezuela
Cilia Flores, ex primera dama de Venezuela y conocida como la primera combatiente, fue capturada recientemente junto a Nicolás Maduro. La abogada de 69 años desempeñó roles fundamentales en la estructura política del chavismo durante más de tres décadas.
El suceso ocurrió en un contexto de acciones judiciales lideradas por Estados Unidos contra el entorno cercano del líder chavista. La detención de Flores marca un hito en la historia política reciente del país sudamericano tras años de actividad pública.
Trayectoria política de Cilia Flores en el chavismo
Flores inició su vida pública en 1992 integrando el equipo legal que defendió a Hugo Chávez tras un intento de golpe de Estado. Conoció a Nicolás Maduro en prisión y desde entonces se consolidó como su principal aliada política en el gobierno.
En el año 2000 resultó elegida diputada de la Asamblea Nacional y renovó su cargo en el proceso de 2005. Su ascenso institucional culminó al presidir dicho poder del Estado un año después de su reelección.
Cuestionamientos judiciales contra Cilia Flores
Estados Unidos impuso sanciones financieras contra la ex primera dama como parte de una estrategia contra el entorno de Maduro. La justicia estadounidense la señala por presuntos vínculos con el narcotráfico y complicidad con la gestión del líder chavista.
La imagen internacional de Flores resultó afectada tras la condena de dos de sus sobrinos en territorio norteamericano por tráfico ilícito. Estos hechos se sumaron a las anteriores denuncias de nepotismo que enfrentó durante sus años en la administración pública.
Rol de Flores en la Asamblea Nacional y el Estado
Durante su gestión en la Asamblea Nacional, Flores dispuso medidas polémicas como la prohibición del acceso a la prensa al hemiciclo. Analistas la definen como un pilar interno que operó bajo un modelo de poder concentrado y escasa fiscalización.
Tras su paso por el parlamento, ejerció funciones como procuradora general hasta el fallecimiento del expresidente Hugo Chávez. Su captura actual representa la culminación de un proceso de presión internacional sobre las figuras clave del régimen venezolano.