El Vaticano excomulgó a seis obispos por cisma en Suiza
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe advirtió que la sanción canónica se extiende a los sacerdotes y laicos que se adhieran formalmente al grupo.
La Santa Sede ratificó la aplicación de la máxima sanción canónica contra seis obispos vinculados a la Sociedad de San Pío X. El dictamen oficial fue emitido este viernes 3 de julio de 2026 tras comprobarse la realización de una ceremonia de ordenación episcopal en Suiza sin contar con el mandato regulatorio ni la autorización expresa del papa León XIV.
El Dicasterio para la Doctrina de la Fe determinó que tanto los dos obispos consagrantes como los cuatro nuevos religiosos consagrados incurrieron de manera automática en el delito eclesiástico de cisma. Según se informó, el tribunal doctrinal constató una ruptura explícita de la comunión institucional con la jerarquía de la Iglesia católica romana.
Extensión de sanciones y fundamentos del derecho canónico
El decreto dictado por el organismo del Vaticano estipula que los efectos jurídicos y espirituales de la excomunión no se limitan a la cúpula episcopal firmante.
La disposición establece que cualquier sacerdote, diágono o ciudadano laico que manifieste una adhesión formal o doctrinaria a este grupo disidente quedará sancionado de igual manera bajo la pérdida de los derechos sacramentales.
La resolución administrativa responde a la jurisprudencia eclesiástica, la cual determina de forma estricta que la facultad de aprobar y ungir a nuevos miembros del colegio episcopal corresponde de manera exclusiva al sumo pontífice.
El veredicto ratifica las prerrogativas de la jefatura apostólica frente a iniciativas de autonomías regionales independientes.
Antecedentes del conflicto institucional y rechazo al Concilio Vaticano II
La Sociedad de San Pío X mantiene diferencias teológicas y administrativas con las autoridades de Roma desde el año 1988, fecha en la que su fundador, el arzobispo Marcel Lefebvre, fue excomulgado por un hecho de similares características.
Aunque en periodos posteriores el Vaticano levantó algunas amonestaciones con el fin de entablar mesas de diálogo ecuménico, la facción persistió en su rechazo a los lineamientos aprobados en el Concilio Vaticano II.
Entre los puntos de desencuentro doctrinario insubsanables destaca la negativa del grupo radical a oficiar la liturgia de la misa en las lenguas locales modernas, defendiendo el uso exclusivo del latín, así como su rechazo a las políticas de acercamiento y reconciliación con otras confesiones cristianas e internacionales.