Alberto Fujimori: A 33 años del autogolpe de Estado de 1992

Fujimori justificó sus acciones afirmando que el Congreso “obstaculizaba” la lucha contra el terrorismo y la corrupción, y anunció un proceso de “reorganización total” de las instituciones democráticas
Un día como hoy, 5 de abril de 1992, el entonces presidente Alberto Fujimori ejecutó un autogolpe de Estado que marcó un punto de quiebre en la historia democrática del Perú.
A través de un mensaje televisado a nivel nacional, Fujimori disolvió el Congreso de la República, intervino el Poder Judicial, el Tribunal de Garantías Constitucionales (hoy Tribunal Constitucional) y el Ministerio Público, con el argumento de enfrentar una supuesta “grave crisis institucional, política y económica” y la persistente violencia terrorista.
La decisión fue adoptada sin respaldo constitucional, rompiendo con el principio de equilibrio de poderes establecido en el sistema democrático.
Bajo el argumento de “reformas urgentes”, el entonces jefe de Estado instaló un gobierno de facto con el apoyo de las Fuerzas Armadas, que desde ese día tomaron posiciones clave en la administración pública y en las calles del país.
Fujimori justificó sus acciones afirmando que el Congreso “obstaculizaba” la lucha contra el terrorismo y la corrupción, y anunció un proceso de “reorganización total” de las instituciones democráticas.
Sin embargo, organismos nacionales e internacionales calificaron el acto como una ruptura del orden constitucional. Gobiernos de la región, como los de Venezuela, Argentina y Estados Unidos, condenaron el golpe y suspendieron relaciones diplomáticas con el Perú durante varios meses.
Durante el periodo posterior al autogolpe, el régimen fujimorista consolidó un control autoritario del Estado, caracterizado por la represión de la oposición política, la censura y manipulación de los medios de comunicación, y el fortalecimiento de redes de corrupción institucional, dirigidas principalmente por su asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos.
En medio de este nuevo orden, se convocó a un Congreso Constituyente Democrático, que elaboró la Constitución de 1993, aún vigente. El nuevo marco legal permitió a Fujimori reelegirse en 1995 y, bajo interpretaciones controversiales, postularse nuevamente en el año 2000, pese a que la reelección continua estaba cuestionada legalmente.
El autogolpe del 5 de abril permitió al entonces presidente mantenerse en el poder durante ocho años más, hasta el año 2000, cuando fue destituido por el Congreso tras una serie de escándalos de corrupción.