Millonaria bitácora de viajes del presidente Balcázar

El mandatario José María Balcázar destinó recursos públicos para trasladarse a su región de origen durante fines de semana y feriados, acumulando un gasto que supera el millón de soles en pasajes y viáticos según los registros oficiales.
El presidente de la República, José María Balcázar Zelada, utilizó un millón 124 mil soles de fondos públicos del Despacho Presidencial y del Ejecutivo para financiar sus traslados nacionales durante sus primeros cuatro meses de gestión. La investigación del programa Cuarto Poder reveló que el mandatario priorizó de forma recurrente el traslado hacia su región de origen, concentrando en Lambayeque 11 de los 19 viajes totales que realizó dentro del territorio nacional hasta el mes de mayo. Los fondos señalados corresponden de forma exclusiva a planillas de pasajes y viáticos de las comitivas oficiales, por lo que la cifra final no contempla los costos operativos de las aeronaves militares ni el desabastecimiento de combustible.
De acuerdo con los manifiestos de pasajeros y solicitudes de vuelo analizados, el mandatario activó la logística del Estado para cumplir con agendas que coincidían con fines de semana, feriados o actividades de índole personal. Los documentos oficiales demuestran que el mandatario se trasladó mediante el uso de aeronaves comerciales, el avión presidencial Boeing 737-500, aviones de carga C-27J de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) y vehículos aéreos del Ejército. Asimismo, cada permanencia del jefe de Estado en la zona norte requirió el traslado de un helicóptero desde Piura o desde el Valle de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), lo que demandó tres horas de vuelo de ida y tres de retorno para cada evento.
¿A cuánto ascienden los montos detallados en las operaciones y traslados a Chiclayo?

El primer traslado del presidente hacia Lambayeque ocurrió el 28 de febrero, apenas diez días después de haber asumido el cargo, a bordo del avión presidencial Boeing 737-500 que despegó a las 9:00 horas desde el Grupo Aéreo Número 8 con 28 pasajeros. Los registros del Despacho Presidencial detallan que esta visita de un solo día generó una facturación de 46 mil 801 soles en viáticos para la comitiva de Palacio de Gobierno, a los cuales se adicionaron 30 mil 704 soles por los viáticos de los ministros de Estado que integraron la delegación oficial. En total, el Estado peruano desembolsó 77 mil 505 soles en asignaciones económicas para dicha jornada, sin calcular los gastos de combustible ni de operación aérea.
Durante la primera quincena de marzo, el secretario general del Despacho Presidencial, Alonso Tenorio Trigoso, tramitó mediante un oficio formal el requerimiento de una aeronave para un viaje con retorno programado para el sábado 14 de marzo, además de requerir el uso de dos helicópteros para movilizar al mandatario hacia la localidad de Jaén. Los informes financieros señalaron que los viáticos de esa segunda comitiva superaron los 92 mil soles, mientras que el gasto estimado por las horas de vuelo de los helicópteros de asistencia bordeó los 150 mil soles solo en el trayecto de ida y vuelta a Chiclayo. Posteriormente, entre el domingo 29 y el lunes 30 de marzo, se registró una nueva permanencia del presidente en su región que demandó un gasto de 66 mil 134 soles en viáticos.
En el mes de abril, la agenda de viajes del Despacho Presidencial reportó de manera exclusiva a la región Lambayeque como único destino de viaje a nivel nacional, acumulando un desembolso de 166 mil 345 soles por cuatro visitas específicas. La primera salida se ejecutó durante los feriados de Semana Santa, del 2 al 6 de abril; la segunda ocurrió el 11 de abril con motivo de la jornada electoral; la tercera se fechó el sábado 18 de abril para un recorrido en Olmos; y la cuarta se realizó el jueves 30 de abril. De acuerdo con los documentos de control del Ejecutivo, en esta última fecha no se consignó ninguna actividad oficial o supervisión de obras en la agenda pública de la comitiva.
¿Qué impacto económico y presupuestal generan las comitivas y las cancelaciones de agenda?

La utilización del avión presidencial implicó un gasto de un cuarto de millón de soles en carburantes debido a que el presidente recurrió a dicha unidad en un mínimo de nueve oportunidades para dirigirse a Chiclayo. Los planes de vuelo de la tripulación evidencian que el Boeing 737-500 consumió un promedio de 11 mil kilos de combustible por cada operación realizada hacia el norte del país. Según fuentes técnicas del sector aeronáutico civil y militar, dicho volumen de consumo representa un costo de 7 mil 333 dólares por trayecto, lo que equivale a un total consolidado de 224 mil 638 soles invertidos únicamente en el abastecimiento de combustible para el traslado del mandatario.
Por otra parte, la coordinación de los viajes presidenciales generó afectaciones presupuestarias adicionales debido a la cancelación imprevista de actividades programadas que ya contaban con equipos de avanzada desplegados en las zonas de destino. Mensajes internos del chat de coordinación de Seguridad del Estado revelaron que el mandatario suspendió viajes hacia Leimebamba y hacia una ceremonia en la Catedral de Chiclayo cuando la comitiva de seguridad ya se encontraba en el lugar. Según indicó Pinedo, el envío continuo de personal técnico con gastos pagados de hospedaje y alimentación para luego ordenar su repliegue contraviene los criterios de austeridad del sector público.
Las reiteradas visitas del mandatario a Chiclayo no se tradujeron en la asignación de recursos para obras de prevención contra el fenómeno del Niño costero en el norte peruano. El gobernador regional de Lambayeque, Jorge Pérez, cuestionó la gestión presupuestal del Ejecutivo al señalar que la región disponía inicialmente de 103 millones de soles para el proyecto de drenaje pluvial de Chiclayo, pero un mes después el presupuesto asignado se redujo a 9.9 millones de soles. La autoridad regional afirmó que con dicho presupuesto es inviable lanzar los procesos de licitación del drenaje pluvial para la provincia y exhortó al jefe de Estado a no malgastar el dinero público.









