Guido Valdivia: “Medio millón de viviendas podrían colapsar ante un terremoto de 8 grados”
El vicepresidente de CAPECO planteó como meta pasar de 60 mil a 200 mil viviendas formales por año, principalmente dirigidas a familias de menores ingresos. Según explicó, mantener este ritmo durante una década permitiría incorporar aproximadamente 1,4 millones de viviendas más seguras
El vicepresidente de la Cámara Peruana de la Construcción (CAPECO), Guido Valdivia, advirtió que alrededor de medio millón de viviendas en Lima podrían colapsar o quedar inhabitables ante un terremoto de magnitud 8.
Según explicó en entrevista con Canal N, esta estimación proviene de un estudio elaborado después del terremoto de Pisco de 2007 y podría ser incluso mayor debido al crecimiento de la capital y a la persistencia de la informalidad en la construcción.
Valdivia señaló que el principal desafío para reducir el riesgo sísmico es disminuir la construcción informal e incrementar la oferta de viviendas formales. Indicó que actualmente el Perú produce aproximadamente 60 mil viviendas al año, mientras que debería alcanzar progresivamente las 200 mil unidades anuales, principalmente de carácter social.
“Se necesita reducir la informalidad. Y para reducir la informalidad, la receta es producir vivienda formal”, sostuvo el representante de CAPECO.
Zonas vulnerables de Lima
El especialista explicó que existen distintos factores que incrementan la vulnerabilidad de las edificaciones. Entre ellos mencionó la antigüedad de las construcciones, las características del suelo y la calidad de las obras.
En Lima Centro, identificó como zonas de preocupación el Centro de Lima y Barrios Altos, donde existen edificaciones antiguas que en muchos casos no han recibido un mantenimiento adecuado.
También mencionó sectores del sur de la capital, como Chorrillos, Villa El Salvador y Villa María del Triunfo, donde existen terrenos arenosos que requieren mayores exigencias técnicas para garantizar la estabilidad de las construcciones.
Valdivia precisó que incluso un suelo adecuado no garantiza la seguridad de una vivienda si la construcción se realiza de manera deficiente.
Advirtió sobre construcciones informales
El vicepresidente de CAPECO explicó que una construcción formal debe contar con estudios de mecánica de suelos, planos estructurales elaborados por profesionales capacitados y supervisión durante la ejecución de la obra.
En contraste, las construcciones informales pueden presentar problemas relacionados con el uso de materiales de baja calidad, ausencia de estudios técnicos y utilización incorrecta de determinados elementos.
En ese sentido, cuestionó el empleo del ladrillo pandereta en muros estructurales, debido a que este material está diseñado para separar ambientes y no para soportar las cargas de una edificación. “Si usamos estos ladrillos en muros estructurales, el día de un sismo no va a responder”, advirtió.
Asimismo, pidió prestar atención al mantenimiento de edificios, ascensores, cisternas, bombas e infraestructura crítica, debido a que el deterioro de estos elementos también puede incrementar los riesgos durante una emergencia.
Más de 50 mil muertes en escenario extremo
Valdivia señaló que el estudio citado contempla un escenario en el que más de 50 mil personas podrían morir como consecuencia del colapso de viviendas en Lima ante un terremoto de magnitud 8.
Explicó que las aproximadamente 500 mil viviendas consideradas en la estimación se dividen entre aquellas que podrían sufrir un colapso inmediato y las que podrían quedar inhabitables después del movimiento sísmico.
El especialista remarcó que el objetivo principal de las políticas de prevención debe ser garantizar que las personas puedan evacuar y reducir al mínimo la pérdida de vidas.
Pide mejorar los simulacros y planes de seguridad
Valdivia también cuestionó que los simulacros de sismo se concentren principalmente en evacuar a las personas hacia la calle, sin explicar qué deben hacer quienes se encuentran en edificios de varios pisos.
Consideró necesario que cada edificio cuente con un plan de seguridad y que sus residentes conozcan las zonas seguras, las rutas de evacuación y los procedimientos que deben seguir durante y después de un terremoto.
Asimismo, recomendó contar con reservas de agua, alimentos y otros suministros básicos para afrontar los primeros días posteriores a una emergencia, cuando podrían producirse cortes de servicios y dificultades para acceder a establecimientos comerciales.
Finalmente, el vicepresidente de CAPECO sostuvo que el país no necesita únicamente nuevas normas, sino poner en práctica los planes de desarrollo urbano existentes, fortalecer la fiscalización y aumentar la construcción de viviendas formales.
Valdivia planteó como meta pasar de 60 mil a 200 mil viviendas formales por año, principalmente dirigidas a familias de menores ingresos. Según explicó, mantener este ritmo durante una década permitiría incorporar aproximadamente 1,4 millones de viviendas más seguras.
“Tenemos que crecer por inversión y no por invasión”, enfatizó, al considerar que ofrecer alternativas de vivienda formal es una de las principales medidas para reducir la vulnerabilidad de la población frente a un eventual terremoto de gran magnitud.