Papa León XIV llama a la paz y rechaza la guerra en medio de diálogo entre EE.UU. e Irán

Durante el Rosario por la Paz realizado en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre dejó una de las frases más contundentes de su intervención: “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea y el amor levanta”
En medio del primer acercamiento diplomático entre representantes de Estados Unidos e Irán para buscar una salida pacífica a sus tensiones, el papa León XIV se pronunció con un firme mensaje a favor de la paz y en rechazo a la guerra.
Durante el Rosario por la Paz realizado en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre dejó una de las frases más contundentes de su intervención: “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea y el amor levanta”.
El pontífice exhortó a la humanidad a enfrentar los conflictos con sentido de unidad y responsabilidad, subrayando que la oración no debe entenderse como una evasión, sino como una herramienta activa para transformar la realidad.
“La oración no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, es una respuesta universal frente a la injusticia”, señaló.
En su mensaje, también cuestionó las lógicas de poder que alimentan los conflictos en el mundo. “Basta ya de la idolatría del poder, del dinero y de la guerra”, enfatizó, al advertir sobre el deterioro de los equilibrios en la “familia humana”.
Recordó enseñanzas de pontífices anteriores
El Papa recordó además las enseñanzas de pontífices anteriores como Juan Pablo II y Pablo VI, quienes en distintos momentos históricos hicieron llamados urgentes a evitar los conflictos armados. En esa línea, reiteró una frase que marcó su discurso: “Nada se pierde con la paz, todo puede perderse con la guerra”.
Asimismo, alertó sobre el riesgo de normalizar la violencia y convertir al “otro” en enemigo, en un contexto global donde —según dijo— aumentan las amenazas en lugar de promover el diálogo.
Coyuntura internacional
El pronunciamiento del Papa se produce en un momento clave de la coyuntura internacional, marcado por intentos de negociación entre potencias para reducir tensiones en Medio Oriente. En ese escenario, el líder de la Iglesia Católica instó a “unir las energías morales y espirituales” de la humanidad para apostar por la paz.
Finalmente, el Santo Padre hizo un llamado a los creyentes y a la comunidad internacional a no resignarse frente a la violencia y a trabajar activamente por un mundo basado en la dignidad, el perdón y el encuentro entre los pueblos.








