El presidente de Bolivia destituyó a su ministro de Economía
El presidente de Bolivia destituyó a su ministro de Economía tras ser censurado en el Congreso

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, oficializó la destitución del ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, luego de que la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobara su censura por no presentarse a un procedimiento de interpelación. Ante la salida del titular del despacho económico, el mandatario designó de forma interina a Óscar Mario Justiniano Pinto, actual ministro de Medio Ambiente.
La remoción se produjo tras una votación en el Parlamento en la que 91 de los 129 legisladores presentes respaldaron la medida contra Espinoza, quien no acudió a la citación aduciendo compromisos de viaje programados a Santa Cruz y Brasil. Aunque el Ejecutivo cuestionó la validez del quorum al considerar que no se alcanzaron los dos tercios del total de integrantes de la Asamblea y presentó una acción ante el Tribunal Constitucional, la Presidencia de la República confirmó que se decidió acatar la decisión parlamentaria a la espera del fallo fijado para el 24 de agosto.
Contexto económico y reformas en curso
La salida del titular de Economía ocurre en medio de un escenario de desaceleración y desabastecimiento de combustibles. Durante la gestión de Espinoza, iniciada en noviembre de 2025, el gobierno boliviano concretó programas de financiamiento con el Banco Interamericano de Desarrollo, la CAF y el Fondo Monetario Internacional por un monto aproximado de 9.500 millones de dólares, además de eliminar el subsidio estatal a los carburantes.
A pesar de que la inflación interanual mostró una reducción al registrar un 5 % en julio frente al 21 % reportado en noviembre, la economía boliviana enfrenta restricciones cambiarias y una contracción del Producto Interno Bruto estimada entre el 0,7 % y el 1 % para el trimestre de junio a agosto. Para revertir esta tendencia, la administración de Paz presentó un proyecto de ley enfocado en otorgar incentivos a la inversión extranjera directa, la cual representa menos del 3 % del PIB en el país altiplánico.








