Viernes, 27 de noviembre del 2020

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El actor Sean Connery murió este sábado a la edad de 90 años

Sean Connery dejó la escuela para enrolarse en la Marina a los 16 años. Foto: Spotnetnoticias

Sean Connery se convirtió en un gigante del cine.  El galardonado actor y productor deja como legado una carrera de más de medio siglo

El actor escocés Sean Connery murió este sábado a la edad de 90 años. El galardonado actor y productor deja como legado una carrera de más de medio siglo.

Nacido el 25 de agosto de 1930 en Edimburgo, en una familia obrera pobre, Thomas Sean Connery se convirtió, casi por azar, en un gigante del cine y en uno de los hombres más deseados.

"Nacido en la terrible pobreza de los barrios de Edimburgo, su sueño principal y único fue escapar. Es la pobreza la que puso a Sean Connery en marcha. La que impulsó su ascenso, en primer lugar hacia la independencia financiera, y luego hacia la creación", explicó Michael Feeney Callan, uno de sus biógrafos.

Sean Connery dejó la escuela para enrolarse en la Marina a los 16 años. En los muelles de Portsmouth perfeccionó sus aficiones favoritas: fútbol, boxeo y mujeres.

En esa época se hizo los dos tatuajes que lleva en el antebrazo derecho. Uno representa una ardilla y un pájaro con la inscripción "mamá y papá", y el segundo un corazón con un cuchillo clavado que dice "Escocia para siempre". Familia y Escocia, dos prioridades de su vida.

Fue profesor de natación, pulidor de ataúdes, repartidor de carbón, albañil, conductor o guardaespaldas. Se dedicó incluso al culturismo y se inscribió en el concurso de Mister Universo en Londres, en 1950, en el que quedó tercero.

Su físico imponente sería su pasaporte a la gloria. A los 27 años comenzó su carrera de actor cuando, tras ser visto en un telefilm para la BBC, firmó un contrato con la 20th century Fox.

Rápidamente, encadenó los rodajes cuando lo contactaron para participar en la adaptación de una novela de espías. Se negó a someterse a una prueba para el papel, argumentando: "me toman como soy o me dejan". La insolencia gustó y, por 6000 libras, se convirtió en el agente secreto James Bond 007.