Mi?rcoles, 10 de agosto del 2022

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Menor con tumor ocular necesita ayuda

Menor con tumor ocular necesita ayuda

A pesar de haberle extirpado el tumor que tenía, este pequeño debe someterse a seis sesiones de quimioterapia para evitar que la enfermedad pueda comprometer la otra vista.

Su inocencia y locas ganas de comerse al mundo lo han convertido en un valiente pequeñito que a pesar de sus cortos dos años y medio ha tenido que pasar por la traumática experiencia de perder el ojo izquierdo debido al cáncer ocular que padece. 

"Yo pensé al principio que era un golpe, pero dije no. Despúes cuando me informaron los doctores si tenía antecedentes cancerígenos ahí es donde me dijeron que esto es cáncer", contó la madre del niño. 

La historia del pequeño Rossel y su guerrera madre se inicia el año pasado en su natal Cusco. El único hijo de Rosmery mostraba ciertas molestias en unos de sus ojitos que al principio fueron confundidos con cataratas por los especialistas en una posta. 

"Lo que yo veía era algo blanco dentro del ojo. En el día se veía normal, pero de noche o en la luz o una foto con flash lo veías blanquito y es lo que a mi me preocupó porque no es normal", detalló. 

Su instinto de madre le indicaba que algo andaba mal con su pequeño. Rossel no era el mismo niño travieso y juguetón de antes. Con los pocos recursos que tenía, el apoyo de sus familias y amigos decidió llevarlo a un hospital para que lo examinen.

El resultado fue desalentador debido a que el niño había perdido la vista en uno de sus ojitos por la retinoblastoma que le detectaron. Un tumor ocular cancerígeno que de no ser atendido a tiempo podía perder hasta la vida. 

La desesperación por salvar la vida de su hijo la hizo viajar a Lima. Sola y sin ayuda de nadie, Rosmery puso en manos de los especialistas del Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas la vida de su hijo. 

Al pequeño le extirparon el tumor, pero por consecuencia también el ojo izquierdo. En la pequeña habitación que alquila en Santa Anita desde diciembre, gracias al apoyo de sus padres, Rosmery pasa los días junto a Rossel jugando y haciendo lo que más le gusta, ver y leer libros de animales y frutas. 

A pesar de haberle extirpado el tumor que tenía, este pequeño guerrero aun no termina su tratamiento. Debe someterse a seis sesiones de quimioterapia para evitar que la enfermedad pueda comprometer la otra vista; mientras tanto ella recorre las calles junto a su hijo buscando el dinero necesario para adquirir la protesis ocular que tanto necesita el pequeño. 

Sí está en sus manos ayudar a esta madre y a su hijo, al verlos sonreir nuevamente, no dude en comunicarse al número 965257913. Una protesis ocular para el pequeño Rossel es la meta y tratar de hacer su vida normal es el fin. Apoyémos a Rossel.