Ecuador declara alerta naranja en 17 provincias por El Niño
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, elevó la alerta ante la amenaza del Fenómeno El Niño

El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, elevó la alerta ante la amenaza del Fenómeno El Niño, pasando de nivel amarillo a naranja en 17 de las 24 provincias del país. Esta disposición gubernamental busca mitigar los posibles impactos climáticos y establecer un marco de respuesta rápida en las zonas geográficas con mayor vulnerabilidad.
En ese contexto, el Ejecutivo aprobó oficialmente el Plan de Acción Nacional 2026-2027, declarando la atención de este evento climático como una prioridad nacional. A través de esta medida, el Estado busca canalizar recursos técnicos y operativos para afrontar de manera anticipada las eventuales emergencias que se puedan registrar en el territorio ecuatoriano.
Alcance de la medida y acciones de prevención
El Comité de Operaciones de Emergencia (COE) Nacional dispuso el cambio de nivel tras analizar detenidamente las condiciones del océano y los pronósticos climáticos. Las autoridades aclararon que la alerta naranja no significa que el evento ya esté afectando al país, sino que existe una mayor probabilidad de su desarrollo, por lo que las instituciones deben acelerar de inmediato las labores de prevención.
Con esta declaratoria, el Estado entra en una fase de preparación reforzada para reducir los daños por posibles lluvias intensas, inundaciones y deslizamientos. Las acciones previstas comprenden la ejecución de obras de mitigación, la limpieza de ríos, quebradas y drenajes, el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana, la adecuación de albergues temporales y el abastecimiento preventivo de insumos.
Monitoreo y coordinación institucional
Las autoridades informaron que mantendrán una evaluación y un monitoreo permanente sobre la evolución de las condiciones meteorológicas y oceanográficas. El objetivo de este seguimiento constante es identificar a tiempo cualquier variación en la temperatura del mar que pueda alterar las proyecciones iniciales del fenómeno.
Por ello, las entidades públicas deberán intensificar la supervisión en las zonas consideradas de alto riesgo y coordinar acciones de forma articulada entre los distintos niveles de gobierno. Esta colaboración interinstitucional garantizará una capacidad de respuesta inmediata y organizada ante el desarrollo del evento climático.








