El estilo de comunicación de Nicolás Maduro y su impacto político

Nicolás Maduro consolidó un estilo comunicacional con humor, errores y códigos populares para conectar con su base
Nicolás Maduro ha desarrollado un estilo comunicacional propio durante más de una década de gobierno. Con una mezcla de improvisación, humor, errores lingüísticos y referencias culturales populares, ha logrado proyectar cercanía ante sus seguidores en medio de tensiones políticas y crisis económicas. Esta forma de comunicación, lejos de dañar su imagen entre su base, ha funcionado como una herramienta de consolidación del chavismo.
El humor como lenguaje político en el chavismo
Maduro ha integrado lapsus y errores lingüísticos en sus discursos como parte de una narrativa espontánea y emocional. Frases como la del “pajarito” —en la que aseguró haber sentido la presencia de Hugo Chávez— no solo generaron parodias, sino que se volvieron símbolos de su estilo directo. A esto se suma su uso del humor, incluso para referirse a sus limitaciones idiomáticas, como cuando bromeó con haber fundado “Madurolingo”.
Actos virales y el uso del inglés y portugués
En su afán por internacionalizar sus mensajes, Maduro ha empleado frases en inglés y portugués durante actos públicos. Destaca el rap en inglés difundido desde el Palacio de Miraflores con mensajes como “yes peace, not war”, lanzado en un contexto de tensión con Estados Unidos. También se ha dirigido a movimientos sociales de Brasil en portugués, reforzando su conexión con aliados regionales.
Un discurso diseñado para la base
Lejos del protocolo tradicional, su forma de hablar se ha mantenido coherente con el lenguaje coloquial del chavismo. Esta estrategia busca mantener fidelidad en su núcleo duro, apelando a emociones, referencias populares y elementos que pueden ser rápidamente replicados en redes sociales. La improvisación y los gestos fuera de guion han sido fundamentales para mantener su visibilidad y resonancia simbólica.
Doce años de un estilo que resiste el desgaste institucional
Aunque criticado por opositores y objeto de burlas virales, el estilo de Maduro ha logrado sostenerse por más de una década como un elemento central en su estrategia comunicacional. En medio de una institucionalidad debilitada y un entorno adverso, su discurso sigue siendo una vía de conexión directa con sectores sociales que se identifican con el chavismo más emocional y simbólico.








