Terremoto de magnitud 7.8 deja al menos 35 muertos en Filipinas
Las autoridades de Filipinas reportan más de un centenar de heridos y múltiples destrozos materiales en Mindanao

Un potente terremoto de magnitud 7.8 estremeció el sur de Filipinas y causó la muerte de al menos 35 personas, el colapso de múltiples edificaciones y la activación inicial de alertas de tsunami en la región. De acuerdo con datos oficiales de la Oficina de Defensa Civil (OCD) recopilados por la cadena GMA Network, la región de Soccsksargen, ubicada en el centro-sur de la isla de Mindanao, concentra la mayor cantidad de pérdidas humanas con un total de 31 fallecidos, mientras que las 4 víctimas restantes se registraron en la región de Davao.
En la provincia de Sarangani, perteneciente a Soccsksargen, se confirmó el deceso de 17 personas. El director de la Oficina de Gestión de Riesgos y Reducción de Desastres de dicha provincia, Rene Punzalan, detalló a través de DZBB Super Radyo que 13 de estas muertes ocurrieron en el municipio de Glan, luego de que un derrumbe de tierras a pie de montaña sepultara por completo sus viviendas. El resto de fallecidos en la región se distribuye entre la localidad de General Santos City, que reporta 12 decesos, y la provincia de Cotabato del Sur, donde se confirmaron 2 pérdidas humanas.
Daños materiales, heridos y actividad sísmica en Mindanao
El portavoz de la OCD, Junie Castillo, emitió un balance oficial que cifra en 134 el número de heridos y en 12 la cantidad de personas desaparecidas en la isla de Mindanao, la segunda más grande del archipiélago filipino. El movimiento telúrico principal fue detectado a las 07:37 hora local del lunes (23:37 GMT del domingo) a unos 24 kilómetros al suroeste de la isla de Burias y a una profundidad estimada de 35 kilómetros, según los datos técnicos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
Posterior al evento principal, la zona sur del país registró una intensa actividad sísmica con la ocurrencia de más de 130 réplicas, algunas de las cuales alcanzaron magnitudes de hasta 6.7, incluyendo un evento reciente de 5.7 localizado en la provincia de Sarangani. En las localidades más castigadas por el sismo se reportó que un aproximado de 10,000 familias resultaron afectadas directamente, evidenciándose además el colapso estructural de centros comerciales, supermercados e instituciones educativas locales.
Respuesta gubernamental y asistencia humanitaria internacional
Ante la emergencia, el presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, informó mediante un comunicado oficial que los ministerios y agencias estatales ejecutan tareas de monitoreo y asistencia en las áreas damnificadas, donde también se constató la interrupción total de los servicios de energía eléctrica y redes de telecomunicaciones. Horas después del sismo, las agencias de meteorología de Filipinas y de otros países de la cuenca del Pacífico procedieron a cancelar de forma definitiva la alerta por posible tsunami.
Por su parte, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en Filipinas anunció por medio de una publicación en la plataforma X el despliegue de sus equipos técnicos para colaborar con la respuesta de emergencia establecida por el Gobierno filipino. El organismo internacional remarcó que las acciones prioritarias de sus brigadas se concentrarán en garantizar de forma inmediata la seguridad y el resguardo de los estudiantes y el personal docente en las provincias del sur afectadas por los colapsos.









