Gargurevich: Caída en índice anticorrupción refleja menor institucionalidad y mayor infiltración de economías ilegales

Perú pierde 8 puntos en cinco años y cae al puesto 130 en ranking mundial de corrupción 2025. / Video: Canal N

El director ejecutivo de Proética dijo que el Perú es actualmente considerado una democracia débil. La menor capacidad de fiscalización, la falta de transparencia y la captura de instituciones por intereses particulares generan una percepción negativa

Perú obtuvo 30 puntos en el Índice de Percepción de la Corrupción 2025 y cayó al puesto 130 de 182 países evaluados, según el más reciente reporte internacional.

En los últimos cinco años, el país perdió ocho puntos —de 38 a 30—, lo que lo ubica cada vez más cerca del grupo con peores indicadores de transparencia.

En diálogo con canal N, José Gargurevich, director ejecutivo de Proética, explicó que el índice se construye a partir de 13 fuentes distintas que recogen percepciones de expertos, empresarios, gremios y organismos internacionales.

La escala va de 0 a 100, donde 0 representa el mayor nivel de corrupción y 100 el mayor nivel de transparencia. Desde 2020, Perú ha experimentado una baja continua en su puntaje. Pasó de 38 puntos a 30 en cinco años, lo que refleja un deterioro progresivo en la percepción sobre la gestión pública y la integridad institucional.

En términos de ranking, el retroceso también es significativo. El país estaba alrededor del puesto 94 —cerca de la mitad de la tabla— y ahora ocupa el puesto 130 de 182 naciones evaluadas.

El descenso coloca al Perú muy por debajo del promedio del continente americano, que se sitúa en 42 puntos. En América del Sur, Perú se ubica entre los países con menor puntaje. Solo Bolivia, Paraguay y Venezuela presentan cifras inferiores.

En contraste, Chile y Uruguay lideran la región con mejores indicadores de transparencia. En América del Norte, Canadá y Estados Unidos mantienen posiciones más altas en la clasificación global.

El informe también advierte que los países catalogados como democracias débiles o con institucionalidad precaria tienden a registrar puntajes más bajos en percepción de corrupción.

El reporte establece una correlación entre la calidad democrática y los niveles de corrupción. Según explicó Gargurevich, cuando disminuyen la institucionalidad, la rendición de cuentas y los controles, el impacto se refleja directamente en el índice.

El Perú es actualmente considerado una democracia débil, lo que, según el análisis, contribuye a la caída en el ranking. La menor capacidad de fiscalización, la falta de transparencia y la captura de instituciones por intereses particulares generan una percepción negativa sostenida en el tiempo.

Impacto en la vida cotidiana

Más allá de los grandes casos emblemáticos, la corrupción tiene efectos directos en la vida diaria de los ciudadanos. Gargurevich señaló que el problema no se limita a escándalos de alto perfil como Odebrecht o el caso Lava Jato, sino que se manifiesta en servicios básicos como salud, educación y seguridad.

La falta de citas médicas, la deficiente atención hospitalaria o la ausencia de servicios oportunos pueden estar vinculadas a decisiones públicas influenciadas por intereses indebidos o mala gestión. El deterioro institucional impacta directamente en la calidad de los servicios que recibe la población.

Infiltración de economías ilegales

Uno de los factores que explica la caída del Perú, según el reporte y el análisis de Proética, es la creciente infiltración de economías ilegales en la política y en las instituciones.

Actividades vinculadas a la minería ilegal, narcotráfico, tala indiscriminada y otras economías ilícitas buscan protección política y representación en espacios de poder.

Esta conexión entre crimen organizado y corrupción institucional complejiza el fenómeno y eleva la percepción de riesgo. El informe advierte que ya no se trata solo de microcorrupción o de irregularidades en contrataciones públicas, sino de una relación estructural entre redes ilegales y decisiones políticas.

Elecciones y agenda anticorrupción

De cara a las próximas elecciones, Gargurevich indicó que la honestidad e integridad aparecen como los principales atributos que la ciudadanía espera de sus candidatos, según encuestas de Proética.

En ese contexto, la transparencia en el financiamiento de campañas, el control interno de los partidos y los filtros de integridad en la selección de candidatos se vuelven elementos clave.

Partidos que no demuestran capacidad para depurar antecedentes o que presentan postulantes con procesos judiciales generan señales negativas sobre su compromiso con la lucha anticorrupción.

Desde Proética, junto con IPAE, se impulsa la iniciativa “Revisa tu candidato”, una plataforma que permitirá a los ciudadanos acceder a información pública sobre antecedentes y vínculos de los postulantes.

Consultado sobre si el país atraviesa el peor momento en materia de corrupción en lo que va del siglo, Gargurevich señaló que el escenario actual presenta características más complejas que en el pasado.

A diferencia de etapas anteriores, donde los escándalos se concentraban en casos específicos, hoy la percepción es que la corrupción se ha extendido a múltiples niveles del Estado.

La captura institucional, la debilidad de los controles y la presencia de intereses ilegales en la política configuran un escenario más amplio y sofisticado.

Corrupción e inseguridad

El análisis también vincula corrupción e inseguridad. La protección política de organizaciones criminales facilita delitos como extorsión, sicariato y otras actividades ilícitas.

En ese sentido, la corrupción no solo afecta la gestión administrativa, sino también la capacidad del Estado para garantizar seguridad y orden público. La caída en el índice refleja esa percepción de debilitamiento institucional frente a redes ilegales.

Tags

  1. José Gargurevich
  2. Perú
  3. corrupción

Relacionadas

Logo Canal N
© Canal N | CONTÁCTANOS: Redacción: info@canaln.pe - tlf: 411-0808