S?bado, 02 de julio del 2022

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Sor "Aguchita", la misionera asesinada por Sendero Luminoso, es la nueva beata peruana

Sor "Aguchita", la misionera asesinada por Sendero Luminoso, es la nueva beata peruana

En 1990 Sendero Luminoso mató a "Aguchita" para que el clero supiera que era su enemigo. 

En su congregación limeña la recuerdan como una monja comprometida con la educación de las niñas en problemas y se preguntan por qué asesinaron a Agustina Rivas, beatificada este sábado. La desconcertante respuesta es que Sendero Luminoso mató en 1990 a "Aguchita" para que el clero supiera que era su enemigo. 

"Estos asesinatos tenían un carácter ejemplar para que todos se fueran", explica a Efe el sacerdote Raúl Pariamachi, profesor de Teología y padre superior de los Sagrados Corazones, una de las congregaciones que más se involucraron en la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR)

El informe que presentó esta comisión en 2003 dejó en claro que para Sendero la Iglesia era una "institución enemiga", parte del "viejo Estado" que intentaban destruir. Y en la remota misión de La Florida, en el departamento centro andino de Junín, el rostro del enemigo era el de "Aguchita", como conocían popularmente a la monja de la Orden de las Hermanas de la Caridad del Buen Pastor. 

Con 70 años, fue asesinada junto a otras cuatro personas de la comunidad, las "cabezas negras", como llamaba Sendero a los líderes comunitarios que, por una razón u otra, consideraban que debían extirpar para construir su "república popular de nueva democracia". 

"EL RINCÓN DE LOS MUERTOS" 

Rivas había nacido en otro punto remoto de la geografía peruana, el distrito de Coracora en el departamento de Ayacucho, que, en lengua quechua significa "el rincón de muertos", un epítome que se consolidó en el imaginario colectivo durante el conflicto armado. 

"La Comisión de la Verdad dice en su informe que cerca del 40 % de los fallecidos, que fueron cerca de 70.000, fueron de la región de Ayacucho. Ella nació en el centro de esta violencia insana", recuerda Pariamachi. 

Pese a que no se tienen muchos datos de su vida, sus hagiógrafos aseguran que tuvo un vínculo muy estrecho con la Iglesia desde su nacimiento. Con información de EFE